Mediana de alquiler en zonas: Cordón, Centro, La Blanqueada, Punta Carretas, Pocitos, Parque Rodó. Actualizados a 2026.
El estudiante como usuario estratégico y la migración hacia la capital
Montevideo sigue siendo el polo gravitacional de la educación terciaria en Uruguay, concentrando la mayor parte de las facultades de la Universidad de la República (Udelar) y las universidades privadas. Según datos publicados por la UDELAR, en 2024, registró el ingreso de 8.747 estudiantes provenientes del interior del país, una cifra que supera la cantidad de ingresantes residentes en Montevideo (8.057). Este flujo migratorio estacional y permanente genera una demanda masiva de soluciones habitacionales que deben cumplir tres requisitos fundamentales: ubicación central, seguridad y bajo costo de mantenimiento.
“Los monoambientes situados en barrios como Cordón, Centro, Parque Rodó y Tres Cruces son la primera opción para estas familias del interior que buscan alojar a sus hijos. La proximidad a los centros de estudio permite a los estudiantes minimizar el gasto en transporte y maximizar el tiempo dedicado a la formación académica.”, acotó Javier Ache.
Comparativa latinoamericana: La tendencia de los microapartamentos
A nivel regional, las principales metrópolis latinoamericanas están adoptando regulaciones que permiten, y en algunos casos fomentan, la construcción de unidades compactas o «microapartamentos» como respuesta a la escasez de suelo urbanizable y al encarecimiento de los servicios. Según datos publicados por el SECOVI (São Paulo, Brasil) en febrero de 2026, se lanzaron 37.000 unidades menores a 30 metros cuadrados en un solo año.
La lógica paulista se basa en la movilidad: el residente prefiere vivir en 25 metros cuadrados cerca de una estación de metro que en 60 metros cuadrados en la periferia, donde el tiempo de traslado puede consumir hasta cuatro horas diarias de su vida.
Por otro lado, en Bogotá y Medellín (Colombia), la tendencia del «microliving» es impulsada por la generación millennial, que representa una base de más de 13 millones de personas, según los registros del DANE y Camacol.
En estas ciudades, las unidades monoambientes son comunes y están enfocadas en un público que valora más la ubicación y las áreas sociales compartidas que la superficie privada.
En Santiago de Chile, comunas como Santiago Centro y Estación Central, tuvieron un crecimiento masivo de unidades de un solo ambiente. Aunque esto ha generado debates sobre la densificación excesiva, la solución ha sido mejorar la normativa de diseño y espacios comunes, no prohibir la tipología.
El factor común entre estos mercados, que también se hace evidente en Uruguay desde hace más de 5 años, es que la arquitectura de estas unidades ha evolucionado para incluir mobiliario y distribución eficiente, que maximizan el aprovechamiento del espacio sin aumentar el metraje. Así como la propuesta de espacios complementarios como co-works, barbacoas, salones de usos múltiples, terrazas, gimnasios y lavaderos compartidos, se han convertido en un diferencial esencial para los usuarios.
“La propuesta de eliminar esta tipología va en contra de lo que ocurre en la mayoría de las ciudades más dinámicas de la región para resolver su déficit habitacional. El monoambiente es una tipología que funciona bien para algunas personas y sobre todo para algunas etapas de la vida. Su tamaño y valor hacen que sea accesible y práctico para el usuario, permitiendo un ticket de entrada más bajo que sirve como escalera habitacional.” puntualizó Ache.
Repensar antes que prohibir: Una tipología necesaria en un mercado que cambió.
La discusión sobre los monoambientes no es exclusivamente técnica o legislativa: toca dimensiones sociales, económicas y de mercado. Mientras algunos actores abogan por normas que prioricen mayor espacio y habitabilidad, otros señalan que en un mercado con alta demanda unipersonal, estas unidades cumplen un rol fundamental.
En InfoCasas, los datos de búsquedas y publicaciones confirman un interés sostenido por esta tipología, que forma parte del dinamismo del sector inmobiliario uruguayo.
“La evidencia recopilada demuestra que el monoambiente es una tipología válida, demandada y esencial para el ecosistema habitacional de Uruguay. La propuesta de su eliminación carece de un sustento demográfico y económico sólido, basándose en una visión nostálgica de la vivienda que no se corresponde con la realidad del siglo XXI.” finalizó Ache.